Un estudio que trabaja con el clima del noroeste argentino, no contra él. Cada decisión de proyecto responde a cómo el sol, el viento y la humedad se comportan en San Miguel de Tucumán durante todo el año.
Hancock Architects empezó dibujando reformas de viviendas en San Miguel de Tucumán y terminó definiendo un método propio: leer el lote, la orientación y el aire antes de mover una línea. Estos son los momentos que ordenaron esa transición.
En 2014 el estudio tomó tres reformas pequeñas en barrios de Yerba Buena y Villa Nougués. Ninguna pedía grandes gestos, pero todas compartían un problema: casas que se calentaban de más entre noviembre y marzo. La respuesta inicial fue simple y se volvió política del estudio: recuperar el patio como regulador, no como decoración. Esa decisión cambió la forma de mirar cada planta que llegó después.
Hacia 2017 dejamos de hablar de "diseño sustentable" y empezamos a trabajar con datos concretos: horas de sol por fachada, dirección del viento dominante en verano, amplitud térmica diaria. El estudio incorporó simulaciones simples de asoleamiento antes de la primera entrega y ajustó la ubicación de aventanamientos y aleros. No fue un cambio de discurso, fue un cambio en el orden de las decisiones.
La obra de San Javier nos obligó a trabajar con piedra del lugar y mano de obra local. Aprendimos a coordinar canteras, tiempos de secado y transporte sin depender de insumos importados. Desde entonces el estudio prioriza ladrillo cerámico, madera de la región y chapa galvanizada con cámara ventilada. No es una postura romántica: es una manera de controlar plazos y reducir fricción en obra.
El proyecto de 2021 puso a prueba una idea incómoda: intervenir una casa habitada. Trabajamos por etapas, cerrando sectores y liberando el frente norte bloqueado por un garaje viejo. El invernadero adosado y el recambio de carpinterías se ejecutaron en dos veranos. La familia siguió viviendo ahí. Ese encargo definió cómo encaramos hoy cualquier reforma energética.
Con los años el estudio se ordenó en dos frentes: proyecto y dirección de obra. Valeria Navarro Alvarez lleva la coordinación técnica y el vínculo con proveedores; Juan Aguilar Castro sostiene el desarrollo de proyecto y la relación con clientes. Esa división permitió sostener obras simultáneas sin perder el detalle de cada lote. También explica por qué cada vivienda se parece poco a la anterior.
Tres cosas quedaron firmes: la orientación no se negocia, la sombra en verano vale más que cualquier equipo de aire, y el cliente tiene que entender por qué se decide cada abertura. Documentamos cada entrega con planos de asoleamiento y notas de obra. No es marketing. Es la única forma que encontramos de que una casa bioclimática funcione diez años después de la entrega.
Desde el primer encargo en un lote entre medianeras hasta los proyectos actuales en el pedemonte tucumano, estas son las etapas que marcaron la manera de trabajar del estudio. Cada hito dejó una decisión constructiva que seguimos aplicando.
Primer local sobre calle 25 de Mayo, con dos escritorios y una mesa de dibujo. El encargo inicial fue una vivienda unifamiliar en Yerba Buena que obligó a estudiar en detalle la orientación noreste y el sombreado de la galería.
La Casa Patio Yerba Buena consolidó un método: planta en L, galería perimetral y ventilación cruzada desde el patio hacia el suroeste. A partir de ahí el patio dejó de ser un gesto y pasó a ser una herramienta de confort.
El Refugio Alto de San Javier nos llevó a trabajar con piedra de la zona y cubierta de chapa con cámara ventilada. Aprendimos a dimensionar masa térmica según la amplitud diaria y no según la costumbre.
La Ampliación Casa Norte abrió una línea de trabajo que hoy ocupa buena parte de la agenda: mejorar la envolvente sin que la familia tenga que mudarse. Carpinterías con rotura de puente térmico, invernadero adosado y obra por etapas.
Reunimos en un cuaderno interno las reglas que veníamos repitiendo: profundidad de alero según latitud, relación patio-superficie cubierta, altura de aberturas altas para evacuar aire caliente. Hoy se entrega junto con cada anteproyecto.
Trabajamos en viviendas de baja escala con cubiertas ventiladas y patios plantados con especies nativas de bajo consumo de agua. El foco sigue siendo el mismo: resolver el clima del noroeste argentino sin depender de sistemas mecánicos.